jueves, 30 de enero de 2014

Una mami más y ¿diciendo adiós a la teta?

Hola, me llamo Cris, tengo 22 años y soy mamá soltera.
Bueno bueno, después de esta  presentación estilo Alcohólicos Anónimos procederé a enrollarme un poco más.
Llevaba tiempo con mono de blog, lo intenté estando embarazada en "seguimos siendo las mismas", pero entre que se me rompió el portátil y la web cierra lo dejé abandonadete. Soy consciente que todos los comienzos son difíciles, y tendré suerte si alguien me lee.  Pero aquí estoy, para contar a quien quiera leerme mis pasitos por la maternidad y compartir mis descubrimientos (se admiten sugerencias).
Iba a empezar hablando sobre pañales o de todas las cosas que te venden  las tiendas como imprescindibles y han resultado trastos. Pero hoy, que veo mi lactancia materna pendiendo de un hilo, he decidido hablar de ella.
Antes de estar embarazada ni me había planteado que tipo de madre iba a ser, mucho menos me paré a pensar si me decantaría por la lactancia materna o los biberones. En cuanto me enteré de que estaba embarazada (que eso tiene historia) supe que mi niña iba a ser de teta. Ya entonces me encontré con personas que me cuestionaban "eso será si tienes leche", "quizás se te va la leche al mes", "puf, verás como te pongan pezonera"... y demás lindezas. Estaba decidida a intentarlo con todas mis fuerzas, y darles una bofetada a todos los que intentaban desanimarme (figurada, entiéndase que no me voy a liar a guantazos con toda mi familia, por muchas ganas que tenga). Me leí y releí el famoso libro de "un regalo para toda la vida", me tragué todos los episodios de "un bebé a bordo" y aprendí a estimularme el pecho hasta que vi asomarse mis primeras gotas de calostro. Me convencí que todo saldría bien, que en cuanto mi niña naciera haríamos piel con piel, se me engancharía y empezaríamos nuestra lactancia juntas y felices. No podía estar más equivocada.
Cuando Nora nació apenas la vi y se la llevaron para pesarla. Al traerla de nuevo estaban demasiado ocupados cosiéndome y nadie me quiso acercar a mi hija, yo no paraba de temblar y me entró un frío terrible. Pedía que me taparan un poco, pero todos se hacían los locos, las matronas hacían bromas entre ellas... y a mi nadie me daba a mi hija ni me traía una puñetera manta. Finalmente me dieron a Nora cuando me empezaron a trasladar a mi habitación. Por lo que, mi deseado piel con piel, se quedó en eso, un deseo. En el ascensor pensé en aprovechar en la habitación tranquilita, arrimarme a Nora y probar si se agarraba sola. Y otra vez me equivocaba.
Cuando llegué a mi habitación estaba toda mi familia esperando, que muy bien, muy agradecida yo de que quisieran ver que estuviéramos bien, pero solo dieron por culo. Yo estaba enfadada con el mundo, entre el parto que tuve y la frustración del piel con piel, tenía bastante mal humor y solo quería estar sola. A pesar del público, quise intentar ponérmela yo sola en el pecho. Pero mis tías no dudaron en evitar "tal atrocidad" a grito de que estaba loca y que tenía que esperar que me enseñaran a hacer "eso". Y yo que pensaba que "eso" venía en el instinto...
En fin, que no me enrollo más con el hospital, a los dos días crisis de tomas, matrona vaga que opta por pezonera a pesar de mis protestas y pérdida de peso.
Le costó casi un mes recuperar el peso con el que nació (3'900), y de quitar la pezonera... casi ni hablar. Pero fui perseverando, iba cogiendo peso poco a poco, pero cogía.
Me volvían a llover comentarios "es tu leche que no alimenta", "dale un buen biberón ya a la niña"... hasta el punto de cansarme de explicar que cada bebé engorda a su ritmo y simplemente encogerme de hombros.
Y ahora se ha estancado, llegó a los 4'230, pero en una semana ha perdido 20 gr. Yo ya no se que hacer, he cambiado de postura, intento quitar la pezonera...
Mañana la vuelven a pesar, con la amenaza de mis padres que si no ha cogido, hay que darle biberón (vivo con ellos, otra larga historia), acusándome de mala madre, de no preocuparme por mi hija... Así que hoy estoy algo destrozada, viendo peligrar mi lactancia y sintiéndome siempre cuestionada.
¿A alguna os ha pasado eso del peso? ¿Alguna sugerencia? ¿Y si no me dejan hacer lactancia mixta? ¿Y si, al ser mixta, la niña se acostumbra a biberón y ya no quiere teta?