miércoles, 26 de febrero de 2014

Capítulo II: el que no debe ser nombrado ataca de nuevo

Pensaba no dar más el coñazo con mi lactancia frustrada, pero ha habido varias situaciones importantes que necesito y me apetece compartir.
En mi casa, por no decir la casa de mis padres (ya que tanto se encargan de recordármelo), las cosas pasaron de castaño oscuro.
Decidí atarme los machos, ignorar aún más si cabe sus opiniones y seguir intentando luchar contra el biberón. Después de miles de berrinches y rechazos a la teta, quise intentarlo con el piel con piel. ¡Ni eso me han respetado! Es super violento estar intentado tener ese momento de paz con tu bebé, y mi madre plantada en los pies de la cama mirando, con los brazos cruzados, enfadada, juzgándome y criticando. "Eso no es bueno para la niña" "No para de mover la cabeza, no le gusta" "Pero no ves que se cansa?!". Ni me molesté en contestar, estube intentando seguir tranquila. Al ver frustrado su intento de sabojate a la teta huyó enfadada a elaborar un nuevo plan para luchar contra el que no debe ser nombrado. Nora se engachó en cuanto mi madre salió por la puerta.
Como fui tan mala madre y seguí a favor del señor oscuro, la alianza revelde del biberón  (si, estoy mezclando Harry Potter con Star Wars) volvieron a luchar en defensa de los polvitos salvadores. Y decidieron ordenarme hasta cuando tenía que cambiarle los pañales a MI hija. ¿Holaa? ¿A alguien más le parece una gilipollez?
Así que yo, el señor oscuro y el que no debe ser nombrado nos fuimos cabreando hasta que decidí plantarles cara, que quien educa a mi hija soy yo, no ellos.
Y así se inició la guerra de las galaxias y contra los mortífagos en casa. Con solo deciros que me llebaron a rastras a la psicóloga porque esto que hago y digo es porque "no estoy bien de la cabeza"... Bleh voy a dejarlo porque me enervo.
Y hoy, Nora ha querido romper una varita a mi favor y en mitad de un biberón ha empezado a chuparme la teta con camiseta incluida, la he sacado y tachán tachán... ¡se ha liado a mamar del que no debe ser nombrado!
Hoy he visto una luz al final del tunel, me ha vuelto la esperanza. Hoy creo que, si seguimos sin tirar la toalla, volveremos a la teta.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Compras "inútiles" de la lista del bebé

Después de idas y venidas con la lactancia, y mil problemas personales más, hoy me he puesto en modo super mamá y me he puesto al día con mis lecturas, proyectos DIY, limpieza en casa... Y por fin he encontrado un huequecito para escribir.
Llevaba tiempo con ganas de hacer esta entrada. Yo, como muchas, pequé de madre primeriza y compré todo lo que me dijo la mujer de la tienda ante la llegada de mi bebé. Ahora veo la mitad de trastos  y me llevo las manos a la cabeza. ¡Menudo desperdicio de dinero! Y digo trastos, porque es lo que han acabado siendo, trastos ocupando sitio y criando polvo.
Ojo, que con esto no pretendo deciros que comprar o no. Todo va en función de las necesidades de cada familia.

-La cuna: yo tenía claro des del primer día que iba a practicar colecho con Nora.
Así que no se como me dejé engatusar y acabé comprando una con el consejo de
"por si no se te da bien el colecho".
Y ahi la tengo, en un rincón sin montar. Si queréis colechar no compraría cuna, si véis que no funciona siempre podeis ir a alguna tienda cercana a último momento, o si os da miedo chafar al peque podéis optar por cunas sidecar
(en Ikea las hay baratitas).

-La minicuna/moisés: si la cuna me parecia inútil, esto el doble. Es un gasto de dinero inecesario para usarlo 5/6 meses.
Si vas a usar cuna y te da miedo que se haga daño con los barrotes, yo invertiría en un cojín de lactancia largo. Lo podéis poner a su alrededor, tapando los barrotes, y luego le podéis dar más usos
(a parte que su precio ronda los 30 euros no 100 como la minicuna).

Minicuna, que se a convertido en lugar de reunión de mis gatos.
-Las pezoneras: en la lista del hospital en el que fui a parir salian, así que me las compre. Me arrepiento muchísimo.
En cuanto las matronas vinieron a enseñarme a poner la niña al pecho quisieron recurrir a ellas. Me negué pero a la noche siguiente se salieron con la suya, cuando todo se hubiera solucionado con un cambio de postura.
Es muy fácil caer en la tentación y recurrir a ellas en un momento de flaqueza. Yo no las compraría, si una vez inicias la lactancia y se te empiezan a formar grietas, siempre puedes mandar a tu churri corriendo a una farmacia, que las venden en casi todas.

-Biberones: por lo mismo que lo anterior. Vale que los hay preciosos, con estampados chulísimos y no te puedes resistir a comprar alguno en pleno ataque consumista con el bombo a cuestas.
Pero si quieres hacer lactancia materna yo no tendría bibes en casa, por la senzilla razon de que si estan ahí, cualquier noche/momento chungo de "me cago en la leche que no se engacha, que llora mucho, que vaya grietas me está haciendo y que dolor"  es muy fácil caer en la tentación de darle un bibe.

A todo esto sumarle entonces el estirilizador, escurridor y calentador de biberones.

-Los  comunicadores: a no ser que vivais en una mansión, no son imprescindibles.
Yo vivo en una casa de dos pisos y si la niña llora estando en el piso de arriba y yo estoy trasteando en la cocina en el piso de abajo, se la escucha perfectamente.

-Móvil de luces para el techo: si lo queréis para decorar porque os hace gracia vale... pero tened en cuenta que es un elemento de decoracion que ronda los 40 euros, y que vuestro bebe (al menos los dos primeros meses) no va a ni mirar.

-Paquetes y paquetes de pañales y toallitas: Antes de nacer Nora, me regalaron 8 paquetes de pañales y otros tantos de toallitas.
Y ahí los tengo, muertos de asco (aun que los va a heredar una prima que viene en camino). No sabéis como va a ser la piel de vuestro bebe, que marca o materiales le iran mejor. Cada bebe es un mundo como sabréis. A Nora todo le pone el culete en carne viva, menos los pañales y toallitas de tela. Yo tendría un paquete de pañales de 2-5 kilos y un pañal de tela. Así podéis ver que le va mejor o que os gusta mas.


Bien, hasta aquí hemos llegado. No me viene ningun trasto mas a la cabeza.
Espero haber ayudado a alguna futura mamá.

Y vosotras, ¿comprasteis algo que en cuanto nació vuetro bebé lo catalogasteis como trasto?

viernes, 7 de febrero de 2014

Capítulo I: La guerra de las lactancias y el que no debe ser nombrado

Antes que nada, quería agradecer el apoyo que me habéis dado algunas mamás y los comentarios. Si no hubiera sido por aquí, me sentiría peor, ya que en casa no he encontrado el apoyo que necesito.
El viernes pesaron a Nora, y allí vieron que en dos días había perdido más de 40 gr. así que nos mandaron un suplemento enseguida, y me dejaron un sacaleches para ver si se trataba de un problema de producción por culpa de la pezonera. Las enfermeras fueron majísimas en todo momento, esperaron hasta que ya no había más remedio que utilizar una ayuda, y me pareció un detalle que al ver que yo no tenía sacaleches me prestaran uno.
Durante el fin de semana tenía que darle 2 tomas de suplemento y volver el lunes a hacerle una prueba de orina y volverla a pesar. Vaya sorpresa me llevé al ver que se tragaba los 60 ml sin tregua, cuando me habían dicho que como mucho tomaría 30 ml.
Nora alimentándose del que no debe ser nombrado
Esa tarde-noche la pasé bastante mal, al ver que en una toma me rechazaba el pecho y se enganchaba perfectamente al biberón. No pude evitar sentirme triste, y que se me saltaran las lágrimas. No quería despedirme tan pronto de nuestra lactancia, solo la había podido disfrutar dos meses.
Lo peor fue el "gran" apoyo que recibí. ¿Qué hicieron mis padres al verme así? ¿Ayudarme, animarme, o consolarme? Nooo amigos nooo. ¡Me regañaron! Me parece increíble... 
Después de sufrir varias acusaciones de mala madre, fui resignándome a darle esas dos tomas. Y escuchando exigencias de que le diera en todas las tomas, que dejara definitivamente el pecho. ¡Ooh el pecho! Ese gran culpable de la pérdida de peso de mi hija, tan malvado como Voldemort, se está volviendo el innombrable en mi casa... Me da muchísima rabia no poder ni dar el pecho tranquila en mi propia casa. Pero es lo que me ha tocado vivir, al menos hasta que consiga trabajo y nos vayamos a un pisito las dos solas. También sufrimos una barbacoa familiar ese fin de semana, y si, digo sufrimos porque fue un suplicio. ¿Lo primero que hicieron la mayoría al ver que he tenido que darle biberón muy a mi pesar? Regocijarse de gusto. " Ooooi que bien mi niñaa, que mayor! Que ya toma biberón!" "Ves? Ya te dije yo que no podrías darle teta" "Dale otro biberón que se ha quedado con hambre".
En fin... me encantan estos comentarios que te suelta la gente gratuitamente sin pensar en el daño que pueden hacer.
¿Vosotras que hacías ante tales comentarios? ¿Os funcionaba ignorarlos o contestabais? ¿No os reconcomían en momentos de flaqueza?
Al final el fin de semana pasó y llegó el lunes. ¡Había engordado 150 gr! Ya está, el biberón se ha vuelto el salvador, el gran genuino, el elegido, ooh Harry Potter... y mis pobres tetillas no deben ser nombradas.
Y así hemos pasado la semana, intentando darle teta todas las veces que puedo, luchando contra el suplemento para reducir tomas, viendo como a veces me rechaza porque prefiere biberón, pasando crisis... y deseando que todo mejore, que vuelva la teta.

P.D: Prometo que el próximo post va a ser alegre, que también me han pasado cosas felices esta semana que me han inspirado varios temas para escribir.

Besotes